El Consejo Regulador de la Denominación
de Origen Navarra instituyó este título utilizado en la Edad
Media (s.XIII) por la Monarquía de los Teobaldos, como reconocimiento
a personas o instituciones que hayan demostrado un interés especial
por el mundo del vino en general, o por el vino Navarra en particular, a
través de sus actuaciones en la cultura, arte, gastronomía,
deporte o en cualquier otra actividad relevante. Este premio de prestigio
no tiene dotación económica, es de carácter anual y
no puede quedar desierto. Al premiado se le otorga la reproducción
en oro de un modelo de catavinos antiguo.