La existencia de la vid desde los tiempos
más remotos está demostrada por hallazgos prehistóricos
en numerosos puntos de la geografía mediterránea, incluso se
han encontrado restos de vitis en formaciones terciarias, anteriores a la
presencia del hombre.
Hoy los países vitivinicultores
pueden localizarse en las zonas limitadas por los paralelos 30 y 50, en el
hemisferio norte, y por los paralelos 30 y 40, en el hemisferio sur. Es decir,
en aquellos lugares donde existe un clima templado o subtropical, donde la
vid encuentra acomodo.
Igual que ocurría en otros
puntos de Europa, también en Navarra crecía la vid desde la
época prehistórica. La prueba de que había vitis silvestris
en nuestra región quedó demostrada por la existencia de esta
especie en algunos puntos del norte navarro, donde se ha utilizado el racimo
para comer, nunca para vinificar.