En la Alta Edad Media (s. V al XII),
la influencia romana se acabó tras el paso de grupos belicosos (alanos,
vándalos y suevos) llegados de las Galias que devastaban cuanto hallaban
en su camino.
Quedaron arruinadas algunas heredades.
Los godos llegaron a asentarse en Navarra, procedentes de la rama occidental,
o visigótica, año 457. Su influencia sobre el sector agrario
fue relativo puesto que en aquella época Navarra estaba muy poco poblada.
Tras la devastación se vuelve
a los modelos romanos, pero con cambios apreciables en la estructura de la
propiedad y de las relaciones laborales, ya que gran parte del cultivo pasa
a manos de los monasterios.
Es apreciable, sin embargo, la presencia
de comunidades de moros y judíos que participan en el cultivo de la
vid y en la elaboración de vino. Pero será el cristianismo desde
la Corte, los monasterios y los hitos de acogida del Camino de Santiago los
principales impulsores del vino navarro.