Navarra goza, desde tiempos inmemorables,
antes como Reino y ahora como Comunidad Foral, de excelentes viñedos
y de unos vinos de primera calidad, fruto de la experiencia y buen hacer de
sus viticultores y bodegueros.
Situada en un área geográfica
privilegiada, entre Burdeos y La Rioja, el clima y el suelo son idóneos
para el cultivo de la vid. Dos son los factores distintivos de los vinos de
Navarra:
Las condiciones naturales especiales de la zona: por
sus terrenos típicos de la vertiente mediterránea en torno al
Ebro y sus afluentes, por su gran variedad y riqueza de matices, por la inclinación
de sus laderas, por las horas de insolación de sus tierras, etc. Todas
estas circunstancias hacen posible la madurez perfecta de las vides.
La tradición milenaria del cultivo de la vid
y su vinificación, donde los procesos de elaboración, genuina
y artesanal de los vinos, han sido transmitidos de generación en generación.