Durante todo el año se llevan
a cabo prácticas en la viña a fin de que el ciclo de la vid
tenga un buen desarrollo.
En el hemisferio norte, donde se
encuentra Navarra, las labores de la viña pueden resumirse así:
Enero: Se vive todavía la última fase del
ciclo anterior y comienza a prepararse la viña para la próxima
cosecha. Es tiempo de poda, de dejar la cepa en condiciones para que termine
de pasar el letargo invernal y resurja con fuerza cuando lleguen los primeros
calores.
Febrero: El viñedo se encuentra en fase de parada
vegetativa. El viticultor aprovechará el paréntesis de quietud
para preparar el suelo, airearlo, limpiarlo de hierbas malas y abonarlo, si
es preciso.
Marzo: En estas fechas, se produce el llamado “lloro”
de la vid, que consiste en una secreción de savia previa l inicio de
la brotación.
Abril: Con la llegada de la primavera, aparecen los primeros
brotes. Es una época delicada, pues son frecuentes las heladas que
podrían acabar con los tiernos brotes.
Mayo: Es el mes de la floración, como ocurre
en la mayoría de los vegetales en estas latitudes.
Junio: Entre finales de mayo y comienzos de junio, se
produce el cuajado de la flor, de cuyo resultado dependerá que sus
racimos salgan prietos y sanos.