En Navarra se elaboran vinos tintos,
rosados y blancos, todos ellos de gran personalidad y claramente identificables.
Dos factores fundamentales originan dichas características: por una
parte las condiciones climáticas y de suelo, y la calidad y variedad
de sus viñedos; por otra, los métodos de elaboración
utilizados por las bodegas, la modernidad y procesos en sus equipos técnicos
y el buen hacer de sus bodegueros.
Los viticultores y bodegas navarras impulsados en los últimos años
por el Consejo Regulador y apoyados por el Gobierno Foral, han hecho un gran
esfuerzo humano y económico en modernizar los viñedos y las
instalaciones de elaboración.