Fondo blanco:
Es conveniente que la mesa
tenga un mantel blanco o, en su defecto, disponer de una servilleta o papel
blanco para contrastar el vino.
Anonimato de los vinos:
Es mejor que se desconozca
la procedencia del vino, dado que este dato, o la simple lectura de la etiqueta,
aportará una serie de datos que condicionarán al catador.
Ingestión mínima
de cada vino:
Basta con ingerir una poca
cantidad de vino para la cata, sobre todo si hay que catar muchos vinos. ¡Recordemos
que catar no es beber!