El vino es un alimento que forma
parte de la dieta mediterránea. Vino y gastronomía están
muy unidos. Cuando el comer y el beber vino van juntos, conviene observar
una serie de reglas.
La primera y más básica
es la de que cada uno puede elegir el vino que quiera para acompañar
la comida que va a tomar, que para ello están los gustos.
No obstante, se aconseja atender
unas normas que propician el mayor disfrute y no se han dictado precisamente
de forma arbitraria.
Normas generales
En primer lugar hay que tener en
cuenta que los vinos deben servirse antes que los platos.
1. Los
vinos se servirán de más jóvenes a mayor edad (crianzas,
reservas y gran reservas). De la misma forma que deben servirse de menor calidad
a mejor; los más ligeros antes que los robustos.
2. Para
las comidas cotidianas suele tomarse un mismo tipo de vino. En este caso se
elegirá el que vaya mejor al plato principal de la comida.
3. Si
se sirven en una comida distintos vinos del mismo tipo (es decir, todos tintos,
todos rosados o todos blancos), es adecuado elegirlos de una misma región.