4. Existe
una norma general que aconseja vinos blancos para pescados y tintos para carne,
aunque cabe matizar que los rosados y tintos jóvenes son ideales para
platos más ligeros, mientras que los tintos de crianza para carnes
fuertes, guisos y caza.
5. Aquellos
guisos que han sido cocinados con vino, deberán servirse con el mismo
vino usado en la elaboración, que el cocinero habrá procurado
que sea de calidad, pues un mal vino puede desmejorar el guiso.
6. Las
comidas "folklóricas", en las que abundan las especias y
sabores fuertes suelen estar reñidas con los vinos. Los vinos serán
locales y no hace falta que sean de gran calidad.
7. Todo
aquello que esté sazonado con vinagre, cebolla, ajo, curry o mostaza,
es difícil de emparejar. Mejor evitar la bebida, tomar agua o vinos
muy fuertes que dominen el gusto de los alimentos.
8. No
deben servirse demasiados vinos diferentes en una comida.