Blancos, rosados, tintos
1. Para disfrutar de todas sus virtudes, es mejor beber los blancos antes que los tintos.
2. Los vinos blancos secos acompañan bien al pescado y al marisco, mientras que los blancos dulces son mejores para acompañar al final de las comidas la repostería y las frutas.
3. Los rosados pueden tomarse con todo, son un buen comodín cuando el menú no está construido por platos muy definidos y es a base de entremeses, etc. Los rosados se servirán siempre fríos, entre 7 y 9 grados, procurando que sean de la vendimia más cercana.
4. Los tintos son los más gratificantes para el buen aficionado. Su fuerza de color, aroma y sabor acompaña bien a platos bien construidos. Cuando estamos ante platos especiados, vinagretas, menestras con alcachofa, etc. es mejor tomar un tinto común; sería un derroche servir un gran tinto, o un vino de una añada excepcional.
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