El servicio del vino tiene su ritual.
No se trata de un rito caprichoso, sino de un ejercicio ajustado al momento
y a la exigencia. En el servicio empieza el placer de degustar un vino.
El momento
El mejor momento para degustar un
vino es en las comidas, acompañando algún plato, o bien cuando
se está en compañía de amigos, más que beber solo.
El vino sabe mejor cuando se comparte.
Cómo abrir la botella
1. Se
coge la botella con cuidado, transportándola verticalmente o levemente
inclinada. Nunca se agitará ni volteará.
2. Se
corta la cápsula por debajo del reborde de cristal que hay en el cuello
de la botella.
3. Se
saca el corcho girando el sacacorchos, nunca la botella, y se hace con delicadeza
evitando que se caiga sobre el vino, o que se produzca un inoportuno ruido.
4. Se
pasa una servilleta por la boca de la botella.
5. Se
huele el corcho para captar una primera impresión del vino que nos
vamos a encontrar.
6. Se
escancia una pequeña cantidad en una copa y se ofrece al anfitrión,
o a la persona considerada más entendida, para que dé su aprobación
y autorice el servicio.